La esencia del trabajo de Eugenia reside en su resonancia emocional. Las mujeres, en toda su gloria multifacética, suelen ocupar el centro de la escena en su obra. Cada pieza es un viaje a través de sus experiencias: desde lo glamuroso hasta lo más reflexivo; lo poderoso y lo vulnerable.
Su trabajo es un saludo a todas las mujeres valientes que pueden ser fieles a sí mismas y defender sus valores. Su mundo es femenino. Para ella, el feminismo es una perspectiva; una política ética de escucha, compasión y humanización.
Graduada como diseñadora industrial y con una maestría en arte moderno y contemporáneo, comenzó a pintar recién en 2018.
La figura humana es un elemento importante que da vida a su obra. Tanto así que, en la mayoría de los casos, una sola figura basta para concluir una pintura. Ella espera que la vida y el ritmo pausado que transmite puedan guiar al espectador hacia el concepto de intimidad.
Por otro lado, la belleza es un concepto estrechamente ligado a la realidad cultural del individuo que emite un juicio sobre ella; la historia de nuestra cultura y su concepto de belleza son también aquello que juzgamos como bello.
Desea explorar los valores estéticos, simbólicos y culturales de la mujer a través de las prendas, los elementos visuales y los conceptos predeterminados, mediante un proceso de deconstrucción y reevaluación de todo lo que ha sido hegemónicamente preestablecido y que ha intentado exhibir —o más bien encubrir— la verdadera esencia de la feminidad.

