Heredé de mi padre el amor por la pintura, pero fue un maestro en 2003 quien encendió la chispa que convirtió esa inclinación en pasión. Desde entonces, mi vida transcurre entre colores y trazos, en un viaje continuo de descubrimiento de técnicas, medios e historias que dan alma a cada obra.
He tomado clases, cursos y talleres en ambos de la frontera, escuelas de arte, universidades, museos, así como en talleres de maestros increíbles que han compartido su conocimiento conmigo.
Mi arte es personal y egoísta, siempre relacionado a mi entorno, mis recuerdos y mis seres queridos.

